Entrevista en ABC SEVILLA a propósito de CENZONTLE

Copyright © José Iglesias Blandón 2013 - Todos los derechos reservados. Desarrollo web: Gradocinco.

EN MEDIOS:

SOBRE JOSÉ IGLESIAS BLANDÓN

ABC Sevilla · 14/12/16

Por Andrés González-Barba, periodista y escritor

 

José Iglesias: «La literatura debe ser algo subversivo, que nos agite externa y, sobre todo, internamente»

 

José Iglesias Blandón (Sevilla, 1984) acaba de publicar Cenzontle (Samarcanda), una nouvelle en donde se reflexiona sobre varios temas como la soledad, la enfermedad, etc. En ella da una vuelta de tuerca al modo de escritura convencional, convirtiéndolo en una apasionante narración que tiene un toque eminentemente experimental y una influencia notable de la narrativa norteamericana contemporánea.

 

Este periodista y escritor, que ha recibido numerosos talleres de creación literaria, es máster en Escritura Creativa por la Universidad de Sevilla. Su trabajo de investigación final versó sobre las formas breves (género relato) en la narrativa norteamericana contemporánea. Además, durante este último año ha trabajado para el grupo Planeta como responsable de actividades culturales y prensa de Casa del Libro Sevilla.

 

Pregunta: Esta obra no es una novela al uso y requiere, de antemano, un papel muy activo por parte del lector.

Respuesta: La literatura, el arte en general, debe ser algo subversivo, que, de una u otra forma, en mayor o menor medida, nos agite, externa y, sobre todo, internamente.

 

En ella se nota el carácter experimental que ha elegido desde la primera página. Me imagino que los talleres de creación literaria y de escritura creativa que ha recibido tienen mucha importancia a la hora de afrontar el folio en blanco.

El secreto para afrontar el folio en blanco es trabajo, trabajo y trabajo. A la famosa musa hay que recibirla con bolígrafo y papel, o frente al teclado, probando, reflexionando, corrigiendo, descubriendo. La inspiración frente a las olas del mar, por ejemplo, está muy bien, pero luego hay que bregar con el tono, los ritmos, la tensión, el tiempo verbal, la voz narrativa, los personajes, el discurso… Bajar a la mina y picar, como dijera Philip Roth. Y decisiva es la sinergia entre fondo y forma. Habitualmente nos encontramos libros flojos con un estilo absorbente. Y, a su vez, libros flojos con una temática absorbente. Hay que combatir ímpetus, equilibrar, saber cuándo, cómo y qué destruir antes de crear. Lo experimental nunca puede ser una medalla de oro al mejor salto de altura hacia atrás con triple tirabuzón, sino algo estudiado, dentro de la arquitectura creativa, con una clara intención expresiva. Así, Rayuela, de Julio Cortázar, es jazz. La broma infinita, de David Foster Wallace, es un arma psicológica de destrucción masiva. Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, es el sumario de una búsqueda. Cenzontle plantea una deconstrucción.

 

Cenzontle es una nouvelle, género literario en el que se han escrito auténticas obras maestras. ¿Qué es lo que le atrae más de esta forma de narración que está a medio camino entre el relato y la novela?

Soy un apasionado del género relato. En las formas breves no caben medias tintas (y si lo hacen, chirrían siempre demasiado manifiestamente). Su clave literaria está en la precisión, narrativa y conceptual; operan por sustracción, entre las grietas del subtexto, al igual que la vida misma. Como lector y creador, me interesa esa manera de mirar: una literatura que no diga, sino que muestre. Con esta idea, ahora, tras varios proyectos vinculados al ámbito del relato, quería (¡necesitaba!) ir un paso más allá, probar efectos nuevos, testarme como autor, arriesgar, investigar, sentir y hacer sentir, y he optado por «rescatar» una estructura maravillosa como la nouvelle, muy poco utilizada hoy día. También es cierto que hay historias particulares que sólo pueden contarse de una determinada manera, y Cenzontle, por su idiosincrasia, me parece una de ellas.

 

La literatura norteamericana contemporánea, de la cual eres un gran experto, está también muy presente en este libro. ¿Qué autor o autores tienes de cabecera que, de alguna forma, se vean reflejados en estas páginas?

De Lorrie Moore me gusta ese uso inteligente de la ironía narrativa, permitiéndose canalizar con solvencia temas sensibles como, por ejemplo, el cáncer infantil (puede leerse, al respecto, su potente relato «Gente así es la única que hay por aquí: farfullar canónico en oncología pediátrica», prestigioso premio O. Henry). De Chuck Palahniuk valoro su milimétrico trabajo de caracterización, desarrollando auténticos antihéroes cotidianos que, como espejos, nos permiten observarnos introspectivamente. De Raymond Carver me interesa su capacidad para convertir una situación usual (un almuerzo, una conversación telefónica, un pinchazo) en un tratado de ontología: escenas donde parece que no pasa nada, pero está ocurriendo de todo. Creo que, sí, alguna «herencia» de los tres hay en Cenzontle.

 

La historia se va leyendo en sentido contrario a cómo fueron sucediendo los acontecimientos. ¿En qué medida influye esto en el lector, que puede adoptar varios caminos de lectura, en varias direcciones, y siempre válidos?

El lector aquí, más que nunca, es parte fundamental. Dentro de esa deconstrucción (argumental, perceptiva, vital), él reconstruye según su particular campo de sentido, como dice, siempre válido. Un gesto, una palabra, un objeto o una imagen puede justificar emociones e intenciones. Estoy convencido de que ante cada lectura hallará cosas nuevas. Reivindico con esto también, por supuesto, el necesario carácter lúdico de la literatura.

 

La protagonista es Abril, una andaluza que se tiene que adaptar a su nueva vida en Des Moines (Iowa). En la novela se reflejan temas como la soledad, la capacidad de superación, la enfermedad…

Lo que pasa «en la calle». La cotidianidad pura y dura, sin ambages. Condición humana. Porque, como bien dice Ricardo Piglia, todas las historias del mundo pueden tejerse con la trama de nuestra propia vida.

 

¿Qué me puede decir del personaje de Dick, ese escritor extravagante?

Dick padece esquizofrenia. Su trastorno distorsiona su concepción de «lo real». Pero la realidad es siempre algo relativo. Cada percepción del mundo depende y se justifica en función de los ojos desde donde nos asomemos a él, y tan legítima puede ser una como otra. Así ocurre con la literatura. Dick, en el libro, comenta: «Un elfo de la Tierra Media que llora desconsoladamente la muerte de su hermano puede resultar más real o menos fantástico que un hombre y una niña charlando sobre escritura creativa en la habitación de un hostal». Sus palabras son un guiño al lector.

 

¿En qué medida es el cenzontle (el ave en sí) una metáfora de todo lo que relata en la novela?

En el lenguaje náhuatl, «cenzontle» viene a significar algo así como «ave de las cuatrocientas voces». Puede reproducir un centenar de sonidos en función de los ambientes y sus estados de ánimo. Abril, la protagonista de esta historia, proyecta una fuerte capacidad de adaptación a los entornos, a las emociones, tanto voluntaria como forzosamente (el ser humano es un animal dúctil abocado a la supervivencia). En ese sentido, Abril se parece mucho al cenzontle. Y hay varias similitudes más, también con el propio Dick, pero dejaré que sean ya los lectores quienes las interpreten.

 

La obra que ha escrito es muy intensa y casi no le da tregua al lector. En el libro no sobra ni falta absolutamente nada, sólo lo que puede aportar el lector a través de las elipsis, los juegos temporales…

Y no es cuestión de ponerle las cosas difíciles, más bien todo lo contrario, créame: se trata de darle una oportunidad de escribir la novela con su lectura. En esto juega un papel fundamental toda la cuestión metaliteraria, ese diálogo que, a lo largo de toda la nouvelle, van manteniendo un hombre y una niña en la habitación de un hostal, donde… Bueno, hasta aquí puedo leer.

 

En esta nouvelle hay frases muy brillantes, como una en la que se indica que la buena literatura no está para dar respuestas, sino para crear interrogantes. ¿Cree que sentencias así favorecen a que el lector reflexione?

Pues ojalá. Si consigo que este libro no finalice con su punto y final, que el lector «se lo lleve» más allá, mi trabajo creativo habrá merecido la pena.

 

 

Enlace directo a la entrevista: AQUÍ.