Entrevista a Julia Navarro

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Andalucía Crítica · 12/4/10

 

Julia Navarro, periodista y escritora

 

«El objetivo de la novela es denunciar los grandes totalitarismos del siglo XX»

 

Propone Julia Navarro en Dime quién soy (Plaza & Janés) un ejercicio de memoria e introspección sobre uno de los contextos históricos más convulsos y desgarradores, el pasado siglo XX europeo, a través de la vida de un personaje cautivador, Amelia Garayoa, una mujer que huyó de España en los albores de la Guerra Civil, dejando atrás a su marido e hijo; una biografía cargada de intriga, amor, traición, valentía, compromiso y venganza, esparcida sobre el mapa de las grandes pasiones de quien actúa conforme a sus principios y enfrenta a sus errores. Tras el éxito de público y crítico de La hermandad de la Sábana Santa (2004), La Biblia de barro (2005) y La sangre de los inocentes (2007), es Dime quién soy la novela más completa de la escritora madrileña, quien adelanta un viraje en su carrera literaria.

 

Sin duda, un punto de inflexión con respecto a su «trilogía» anterior...

Sí, supone un punto y aparte. Es una novela de personajes, de emociones, donde no hay héroes ni heroínas, sino personas. Para mí es la más ambiciosa de las anteriores; con ella inicio una nueva etapa. Voy a escribir otro tipo de novelas diferentes a las que he escrito, pero naturalmente sigo teniendo vocación de llegar a cuantos más lectores mejor.

 

¿Y qué van a encontrar éstos en sus más de mil páginas?

Se van a encontrar las grandes pasiones que anidan en los seres humanos. Una novela con unos personajes contradictorios. Una novela que en algunos momentos les va a conmover y en todo momento les va a hacer reflexionar sobre el siglo que hemos dejado atrás.

 

Porque la reflexión ocupa aquí un papel muy importante...

Importantísimo. Ésta es una novela para que reflexionemos sobre el siglo que acabamos de dejar y hasta dónde puede llegar la locura de los Hombres. Del pasado siempre se aprende, y se aprende para no cometer errores, por ello pienso que en el siglo XXI será imposible que vivamos fenómenos como los acaecidos en el anterior, un siglo víctima de dos grandes totalitarismo como fueron el estalinismo, por un lado, y el fascismo, por otro. El objetivo de la novela es precisamente denunciar esos grandes totalitarismos que asolaron el siglo XX, desde mi punto de vista el más sangriento de la Historia de la humanidad y en el que se escribió la página más negra: los campos de exterminios.

 

Siglo para cuya reconstrucción habrá llevado a cabo un trabajo previo de documentación muy exhaustivo...

Así es. Me he servido mucho de documentales sobre la Guerra Civil española, la Guerra Fría, la Segunda Guerra Mundial… Me han valido para crear el clima de lo que yo quería trasladar a la novela. Ha sido un empeño difícil porque yo llevaba dándole vueltas a este trabajo, pero tampoco me atrevía a escribir acerca de la Guerra Civil en España; era la parte que pensaba me iba a resultar más complicada. Al final opté por hacerlo contando las vicisitudes de una familia normal.

 

Porque en este país son muchos y variados quienes alaban las beldades de la novela histórica, pero cuando ésta penetra en el terreno del conflicto civil español, parece que surgen las disyuntivas...

Hay magníficas novelas sobre la Guerra Civil y la posguerra, y creo que la gente tiene un auténtico interés en conocer, en saber, en viajar a aquella época a través de los personajes. Otra cosa es, desde el punto de vista político, lo que está significando la ley de Memoria Histórica, la cual está creando una auténtica controversia, pero yo creo que más a nivel político que a nivel social.

 

Dicen los entendidos que una buena novela tiene que tratar sobre la condición humana. Aceptando esa premisa, podemos decir que Dime quién soy es una obra magnífica...

Desde luego es una novela que trata de la condición humana. En ese sentido, parte de la ambición de este trabajo es indagar en los sentimientos más profundos de los seres humanos, sobre todo en lo bueno y malo que va aflorando cuando nos enfrentamos a distintos acontecimientos a lo largo de una vida.

 

Todo ello personificado en Amelia Garayoa, una mujer en cuya vida los hombres ocupan un papel decisivo.

Cada capítulo de la novela es un hombre. Guillermo, quien nos cuenta la historia; Santiago, su marido, un joven republicano español; Pierre, un revolucionario francés; Albert, periodista norteamericano; y Max, un médico militar del ejército nazi. Son hombres que no debería haberse encontrado nunca, cuyos orígenes sociales, nacionalidad, intereses, eran totalmente opuestos, y sin embargo sus vidas confluyen en la de esta mujer española. Con todos ellos yo voy componiendo un mosaico sobre los seres humanos y también, como digo, sobre el que ha sido nuestro siglo más reciente.

 

¿Con cuál de ellos se quedaría usted?

Tengo muchísimo cariño por Guillermo, el narrador de la historia, el joven periodista que refleja un poco lo que es la situación del Periodismo en estos momentos, que a mi juicio está un poco mediatizado por los intereses políticos y empresariales, y los empresariales a su vez mediatizados por los políticos, lo que nos lleva a su vez a los periodista a una situación si duda de pérdida de libertad.